Todavía recuerdo aquella tarde en que los nervios removían nuestros estómagos, en que sentí tu piel marcada, ví tu dulce y suave rostro, observé muy levemente tus ojos, repasé tus labios con mi mirada con total discreción, seguí tus gestos tímidamente, caminé a tu lado enseñándote los lugares más preciados para mí, tomé tu mano y rodeé tu cuerpo al compás del agua corriente de aquel río, anhelando aún más cerca tus labios, seguí caminando a tu lado donde nuestros gestos y miradas, ya reflejaban nuestros deseos y amor sin tabú alguno hasta que, finalmente y en aquel banco, quise parar el tiempo más que cualquier otra cosa donde, a horas de ahora, seguiría perdido en tus perfectos, dulces y suaves labios.
Aquella noche, en aquel parque perdido donde nuestra palabra se comprometío desde el primer momento, donde nada parecía tener fín.
Fueron besos y caricias que parecían libres de ser un sueño, creamos un mundo en el que nadie parecía poder entrar, que todo lo que nos rodeaba, envidiaba...pero algo tan perfecto, no podía ser tan real.
#BuenosDias :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario