jueves, 4 de julio de 2013

Carta desde abajo.

Mi mente no se quiere liberar y mi alma sigue comprometida con el destino.
El diablo me aferra y me sonríe mientras intento escapar de sus tinieblas.
Navego entre fuego y garras intentando alcanzar el cielo, donde dicen que hay un paraíso lleno de felicidad exactamente como lo buscas y mereces pero mi alma cazada por él, desgarrada por sus zarpazos cada vez que encuentro la salida para hundirme de nuevo en el infierno, dice que me quede, que quizá ese sea mi sitio...

He aceptado que sea mi guarida, tras mucho mentirme y perseguir metas que no quedaban en mi entorno.


Ahora bien, ¿existe realmente felicidad ahí fuera?




Atentamente:
Servidor del diablo y luchador por el cielo.

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