viernes, 27 de febrero de 2015

Una meta, no es una historia que se pueda cambiar facilmente. (28 Feb '15)

Había una vez un campesino que vivía en un pequeño pueblecito llamado Hardslope. Se llamaba así, o al menos así era como se le reconocía por sus grandes, duras y casi infinitas cuestas por todas partes, a penas había llanura por ese lar.
Pues bien, ya debéis imaginaros lo que es caminar por allí día y noche sin descanso alguno pero el campesino nunca dejó de intentar subir a lo más alto, claro que, era un pueblo demasiado viejo, agrietado y costoso pero no era excusa suficiente para que el chico frenase su idea.
Pasaban los años y seguía idealizando formas de salir a lo más alto dando todo lo que estaba tanto fuera como cerca de su alcance.
Os pensaréis que al final lo pudo conseguir como aquel pequeño Koi que saltó el muro pero no, a decir verdad cayó de tal forma en uno de sus intentos que no creía poder levantarse jamás ya que se fracturó varios huesos importantes con tanta roca, piedra y, lo peor, volteretas en descenso sin fín.
Lo último que se puede saber ahora del fuerte y valiente hombre es que sigue caminando, aunque sin demasiada esperanza y haciendo una vida más de habitante que de héroe por su enorme fractura.
Mucha suerte para tu meta, señor campesino pero, sobretodo nunca se rinda. Solo sus pasos pueden ser su mejor arma de superación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario