Algo que muchos confunden y que casi nadie entiende.
Algo que piensas, algo que sientes tú otro lo puede también sentir y no, no es que te vayan a quitar a nadie ni nada o que vaya a cambiar algo, sino que simplemente, algo vale la pena... O algo que llama la atención y no sólo a una persona puede hacerlo, pues gusta gustar y está bien que te valoren también los demás pero al final el ser humano solo va a lo que le llena. Él busca la felicidad, la paz y el bienestar y eso no siempre es cualquiera.
Pocos van a ver y entender que atar no es felicidad y que en libertad todos respondemos mejor, sin presión, en calma,... solo sentimiento.
Dejémonos llevar.
El defecto de intentar centrar tu mundo, tus acciones y reacciones en alguien, no va a hacer que sean sinceros o más claros, al final acaban quitando importancia a esos momentos que empezaron en pleno vuelo y acabaron con los pies anclados... Pues ya solo queda la soga en el cuello, el miedo de hablar o actuar y no ser bien interpretado.
La virtud de dejarlo volar, es que siempre podrá subir y llegar donde quiera, sin ahogarse, sin estar pendiente de que sus propias cadenas le hagan caer.
Algo se puede quedar aún dejando la puerta de par en par... Y tu pensando que con una ventana cerrada es suficiente.
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